champagne André Roger

Y el champagne guarda tanta magia como secretos atrapados en esas minúsculas burbujas, estrellas que decía estar bebiendo D.Perignom. Aspecto perlado el del carbónico, burbujas que iluminan un vino con identidad y carácter propio, un vino capaz de envejecer con sus lías con maestría. Encierran la luz propia del terruño en su diáfana materia.

La excepcionalidad se debe sin duda a grandes esfuerzos, tradición y reglas estrictas. El trabajo de la tierra, el fruto y fórmulas magistrales de maestros champaneros consiguen que el secretismo y oscuridad de las cavas orquesten el mejor de los productos.

Tres uvas indispensables: chardonnay (blanca), pinot noir y pinot meunier (tintas). Se vinifican por separado y muestran su carácter según la zona de Champagne de la que hablemos: Montagne de Reims, Valle del Marne, Côte de Blanc, según se busque carácter o tipicidad, así serán los ensamblajes de las citadas uvas.

Frías y tranquilas cavas bajo tierra, a temperatura alrededor de 12ºC albergarán los vinos base con graduaciones aproximadas a 11% vol. a los que se ha añadido licor de tiraje, es decir, azúcar (siempre por debajo de 24 gr/L) y levaduras del género Sacharomyces spp que conducirá en la botella tapada a una “segunda fermentación en botella”, “método tradicional “ o “método champanoise” imprescindible para la formación de carbónico y que supondrá ganar 0,5- 1%vol. Reposará en lo que conocemos como fase de rima, en horizontal, silencio, oscuridad , para conducir a la toma o formación de espuma, formación de pequeñas burbujas, un gran abanico de aromas y excelente bouquet. Permanecerá en contacto con sus lías al antojo del maestro champanero pero cumpliendo unos mínimos establecidos: 15 meses para los champagnes básicos sin añada, 3 años para los “millésimées” o de cosecha y por encima de 5 años para los cuvées especiales. El resultado: elegancia y distinción.

Lo habitual es llenar copas en fiestas mundanas y ruidosas. Invitamos, sin embargo, a desestacionalizar su consumo y disfrutarlo incluso en silencio, sin que las palabras entorpezcan y por qué no, brindando incluso por las derrotas.
Nuestros sentidos comenzarán a expresarse con una copa de champagne. Primero nuestros ojos se centran en su luz, color y felicidad de la efervescencia. Si metemos la nariz encontraremos familias de aromas: flores, frutos, frutos secos, vegetales o esos aromas típicos de desayuno generados por ese largo reposo tras su crianza en botella con las lías. En boca tan magistral vino mostrará personalidad, poder, estructura, edad, delicadeza y complejidad.
En otra ocasión les hablaremos de los “dosages” del champagne (Extrabrut, brut, seco,….) o lo que conocemos como Licor de Expedición.

Les invitamos a descubrir, de la mano de André Roger, algunas de las magníficas creaciones francesas de las que disponemos en nuestra tienda online:

André Roger Grande Reserve Grand Cru

Un carácter marcado por la pinot noir y la sutil compañía de la chardonnay. Se muestra potente, tan ancho como largo. En “sazón” que diría Celia Cruz, con particulares notas especiadas y algo no excesivamente presente en los vinos, la sensación picante. Vestido con generosa espuma, recuerda un ballet de burbujas.  Sensualidad, vigor y energía. Lo que se dice un champagne de cuerpo.

En aperitivos o a la mesa, para buenos ágapes, Osso-buco, estofado, cordero aunque también acompaña muy bien salmonetes en salsa o verduras frescas a la plancha.

André Roger Nuance Chardonnay Premier Cru

Un monovarietal de chardonnay o lo que viene siendo un “ blanc de blanc”. Equilibrio en cuerpo y aroma, de fragancias delicadas. Lo que entendemos por un soplo de frescura. Delicada nariz y en boca un juego de sutilezas.

Inteligencia y frescura acompañan a la perfección sushi, carpaccio de salmón, foi gras, colas de langostinos, crustáceos o champiñones rellenos.

André Roger Brut Grand Cru Vielles Vignes Rm

El carácter “terroir” presente y la particularidad de un blanc de noir a base de pinot noir. Carácter vinoso, lo que se entiende plenamente como un champagne gastronómico. Destaca la dimensión del vino, franco, sin ostentaciones y una magnífica. Un champagne pleno de sutilezas y complejidades. Cuerpo y redondez.

Podemos verlo como un champagne de cuerpo, para comidas de negocios, para acompañar toda la comida desde los platos más ligeros a los más sofisticados o como champagne de corazón, momentos de cariño, celebraciones, reencuentros, despedidas. En picnics o grandes mesas: jamón, ensaladas variadas, quesos de sabores intensos, caza, guisos, asados o comida especiada. Si lo pensamos para postres: macedonias de frutos rojos, pastas rellenas, brioches.

Champagne, la magia en burbujas
Mercedes González
Sumiller de análisis sensorial. Embajadora Española del Champagne, miembro de la Asoc. de Sumilleres Gallaecia, Presidenta Club Cata Vitislucus-Expertos Análisis Sensorial, A.E.P.E.V, F.I.J.E.V. 1ª formadora homologada y Embajadora del CCRR D.O Jerez para Galicia.
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